domingo, 15 de mayo de 2011

Es el quererte tanto lo que me empuja a ser fuerte;
el verte haciendo el imbécil y sentir que aún te quiero más;
el confundirme por tu culpa y no lamentarlo;
porque no puedo guardarte rencor ni enfadarme contigo por nada,
ni por esas ostias que me das que me dan ganas de matarte,
ni por las discusiones que tenemos a veces;
y es que me encantaría confesarte lo que siento por ti,
pero es el miedo... que me puede.

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